Los innovadores: la colaboración detrás de las revoluciones tecnológicas

(originalmente publicado en periódico Mural el 21 de mayo de 2017, http://tinyurl.com/n3go7mx)

¿Quién inventó el Internet? …

Cuando le hicieron esta pregunta a Walter Isaacson, uno de los autores más famosos en estos años, supo que debía conocer la respuesta a algo tan evidente, sin embargo por más que le daba vueltas al ratón, resultó difìcil encontrar una persona porque no hay, al parecer, un sólo responsable detrás del invento del Internet.

El diagnóstico concluyó que para llegar a alcanzar ese nivel de avance se necesitaron los microprocesadores, las computadoras personales, las interfaces con el usuario, las redes de comunicación, los módems, exploradores de navegación y muchos otros desarrollos para generar la red de intercambio y acceso de información.

En los 60s el Profesor Kleinrock de la Universidad de California fue el primero que habló del concepto de una telaraña de comunicaciones y fundó para la Agencia de Defensa de los estados Unidos el proyecto llamado ARPANET (Red de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzada), que fue el precursor del Internet.

Aunque Kleinrock habló del tema por primera vez, en realidad se tenían que generar protocolos de comunicación entre computadoras, donde el ingeniero Robert Kahn participó, también los llamados conmutación de paquetes para las redes diseñados por Paul Baran y los exploradores de navegación, como el Mosaic hecho por Marc Andreessen, y así la lista continúa con muchos avances más.

Cuando se logra  una tecnología disruptiva como lo fue el Internet o las computadoras, al analizar la historia, la secuencia parece ser más similar a la construcción de una catedral que a la de un inventor aislado en su laboratorio.

En 1851 Ada Lovelace fue la primera programadora de la historia (¡además mujer!) y su genialidad en las matemáticas fue aplicada en las computadoras gracias a su amigo Charles Babbage que trabajaba en las máquinas computables.  

En 1927 Vannerbar Bush lanzó al mercado un modelo exitoso de una computadora análoga que calculaba ecuaciones diferenciales. Cien años después de Lovelace, Alan Turing logró diseñar una computadora de propósito general sustituyendo las análogas que existían en esos tiempos.  Así fue avanzando la tecnología hasta llegar a Robert Noyce y Jack Kilby que diseñaron los primeros  circuitos integrados, cuando trabajaban en la empresa Texas Instruments. Años después Gordon Moore y el mismo Noyce fundaron la empresa Intel, creadora de los microprocesadores que hicieron posible la computadora personal de la cual Steve Jobs se encargó de comercializar en masas.

En 1986, ARPANET empezó a tener comunicación con supercomputadoras fuera de la red de la Agencia y sólo fue hasta los 90s cuando la red se volvió comercial y disponible para los mortales.  

Hoy no pasa un día sin que nos conectemos a ella de una u otra manera. Al observar el pasado se puede entender que la revolución digital fue creada por una serie de mentes brillantes que colaboraron, invención sobre invención, bajo una visión conjunta. Los grandes cambios que se avecinan tienen diferentes protagonistas, pero el trasfondo será uno muy similar: no es un idealismo individual, la próxima revolución se construye sobre hombros de gigantes.

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