La memoria y el olvido

Publicado originalmente en periódico Mural del Grupo Reforma, link: https://t.co/ZcH89eNBwS

El filósofo William James escribió en Principios de Psicología: “Si recordar es humano, entonces recordar más, significa ser aún más humano.” Cultivar la memoria es una habilidad que hemos venido perdiendo no sólo porque la hemos asociado como un resultado negativo normal de la edad adulta, sino que también hemos olvidado como humanidad que desde épocas del Renacimiento la memoria se cultiva y se puede crecer.  El olvido se vuelve un asunto cotidiano para nosotros, y pensamos que irremediablemente la buena memoria se pierde. Es nuestra condición humana. Sin embargo, estudios de neurociencia nos están recordando que no debe ser así. Estamos aprendiendo una vez más que la memoria se cultiva, se fortalece.  Aquí comparto sólo tres casos que nos ponen a pensar en los alcances:

  • Los grandes maestros del ajedrez son elogiados por jugar incluso hasta 10 partidas simultáneas, librar batallas contundentes y tener victorias aplastantes ¡al mismo tiempo!
  • Bill Clinton, el expresidente de los Estados Unidos, tiene una memoria fantástica para recordar los nombres de las personas que conoce. Siendo una figura pública mundial en un día puede conocer a más de 100 personas por nombre. Se dice que si hablas con él, es probable que Clinton recuerde tu nombre aún tiempo después de haberse conocido. Algunos dicen que ésta habilidad y excepcional memoria fue de los detalles que lo ayudaron a ganar la presidencia.
  • Ed Cooke es un joven inglés capaz de aprenderse una secuencia binaria de 4000 números de 1s y 0s, en menos de una hora. Tiene el título de Gran Maestro de Memoria de las Olimpiadas de Memoria Mundiales.

Todos estos casos, tienen en común ejemplos que nos parecerían inalcanzables. Sin embargo no tiene que ser así. Hace varios siglos, incluso antes de que los libros se imprimieron en masas, éstos se memorizaban palabra por palabra y el conocimiento se transmitía oralmente. Había metodologías probadas que aplicaban los monjes, por ejemplo, para archivar la información y conservarla por el resto de la vida. El primer registro de un método para memorizar lo tiene el Griego Simonides de Ceos, quién inventó la técnica de loci, donde se usa la memoria espacial para almacenar gran cantidad de información en nuestro acervo neuronal.

 

Hoy en día la neurociencia ha regresado a la pregunta de entender cómo se generan químicamente en el cerebro los recuerdos, y en todo caso, qué debe pasar para retenerlos más tiempo. Una de las conclusiones más interesantes ha sido descubrir que una memoria de largo plazo implica generar nuevas proteínas y literalmente expandir la ruta para que el tráfico de la sinapis sea más eficiente. El Dr Eric Kandel ganó un premio Nobel por este descubrimiento y abrió pauta para seguir estudiando y comprendiendo el modelo que aún nos falta afinar. Sin embargo la próxima vez que usted se percate que olvidó algún dato importante, no se conforme con cruzarse de brazos, si realmente le interesa hay forma de mejorar la retención.

Más información al respecto:

Libro: Gimansia Crebral, Marilyn Vos Savant

Curso: Aprendiendo a Aprender, gratuito en Coursera.org

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