Cultivando el talento

El título en esta ocasión es: Talent is Overrated (El Talento esta sobre estimado) por Geoff Colvin. Quizás alguna vez nos hemos encontrado debatiendo sobre ¿qué es talento? Y si es algo con lo que se nace o efectivamente lo podemos cultivar. Colvin desmantela la hipótesis con pruebas científicas y le plantea al lector la posibilidad de que todo mundo, si está dispuesto, puede adquirir desempeño de clase mundial en cualquier área. Lo  más interesante del libro, desde mi punto de vista no es el debate para comprobar el origen del talento, sino lo que aporta continuación, cuando el autor contesta la pregunta ¿Qué se requiere para tener el mejor desempeño? Dhemos escuchado ad nauseam: la práctica. El plus que ofrece el autor es su amplia descripción de lo que conlleva una adecuada técnica.

La práctica deliberada (como la llama Colvin) debe estar diseñada para obligar a la persona a estirarse más allá de sus capacidades actuales. Es decir, hemos escuchado que 10,000 horas se necesitan de práctica para hacernos grandes, pero Colvin argumenta, 10,000 horas de repetición no es la forma correcta de atacar el problema.

El reto está en diseñar la práctica deliberada para mantenerse siempre en una zona de aprendizaje. Geoff dice, que cuando algo lo sabemos bien, lo podemos hacer sin pensarlo, en automático y no nos cuesta trabajo, aquí nos encontramos en la zona de confort, y mientras se esté aquí, no estamos agregando nada a nuestro crecimiento.

 

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El círculo del aprendizaje. (Libro de Talent is Overrated, Calvin Geoff)

La zona de aprendizaje es una zona que por naturaleza nos incomoda, pues reta nuestro cerebro y se genera algo de resistencia. Sin embargo, es aquí, en este lugar de aprendizaje, donde crecemos. La sutileza del arte implica estirarse lo suficiente para no entrar en un estado automatizado, pero tampoco al extremo de perder toda esperanza de avanzar (zona de pánico).  Saber que en cuanto aprendemos algo, ésto se vuelve confortable y debemos pivotar la técnica y estirar un poco más. Saber distinguir estas adecuaciones en el proceso, no es cosa fácil, y es una labor que los mentores o coaches apoyan.

Otro tema valioso del libro es la explicación de desmenuzar las generalidades de las habilidades que se deben de cultivar para una buena práctica. Estas se componen de tres elementos: percibir mejor, conocer más, expandir la memoria.

Percibir mejor.

Por ejemplo, una de las diferencia entre un tenista experto, contra un amateur, es que un profesional puede deducir de qué lado de la cancha la pelota va a caer antes de que ésta sea lanzada por el contrincante.  Quizás encuentra pistas en la posición de las caderas, el movimiento de los brazos del contrincante y correctamente puede anticiparse al golpe, lo que le permite responder a la velocidad de 150 km/hr a la que las bolas son lanzadas en este nivel de expertise.

 

Conocer más y tener buena memoria.

Para explicar el conocimiento y la memoria, les comparto un ejemplo. Asumamos que te pido aprender una secuencia de letras que tienes que recordar al cabo de 5 segundos.

La secuencia es la siguiente:

ENCEFALOGRAMA

 

Ahora, si fueras una persona que sólo conoce las letras y su sonido, batallarías para recordar su orden.  Sin embargo, estoy segura que ahora puedes hacerlo ¿por qué si puedes recordar esta secuencia de 13 letras de  sin tanto problema? Y ¿no una secuencia de 13 números?

En realidad se explica porque conoces más sobre la combinación de esas letras, para tí ese grupo de letras forma una palabra que además tiene un significado práctico. Si te lo pregunto mañana, seguro te acordarás de la secuencia y podrías indicarme el orden correcto otra vez. Este es el reto de saber más;  y recordar. Para este caso ya tenemos un sistema que nos hace sentido y nos ayudarán a acceder a la memoria, sin tanto problema.

En cierta manera así funcionan las mentes de los top performers. Ellos tienen una mayor sensibilidad de la información que perciben, pueden agrupar la información en un sistema que tiene un significado y por consecuencia lo recuerdan fácilmente. Para lograr hacer esto en el ajedrez, el piano, los negocios, se necesita mucha práctica deliberada, y estar constantemente estirando. Así que finalmente, dice Colvin, todo esto que acabas de leer no te va a servir de nada si no lo pones en práctica, por más que te haya explicado la técnica que usa el Maestro de ajedrez para aprender posiciones en un tablero, no se puede apropiar un sistema a menos que lo practiques y lo hagas tú.  Así que bueno… manos a la obra.

Autor: Geoff Colvin

Título: Talent is Overrated

TalentOverratedBook

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